Está Vd. en

Derechos Fundamentales

Volver a artículos

Artículo 20.1.c - Libertad de cátedra

Se reconocen y protegen los derechos a la libertad de cátedra

Libertad de cátedra

  • Pleno. Sentencia 5/1981, de 13 de febrero. Recurso de inconstitucionalidad 189-1980, contra la Ley Orgánica 5/1980, de 19 de junio, por la que se regula el Estatuto de Centros Escolares, promovido por 64 senadores. Votos particulares


    Procedimiento: Recurso de inconstitucionalidad    Decisión: Pleno. Sentencia
    Recurso: 189-1980
    Sentencia: 5/1981   [ECLI:ES:TC:1981:5]

    Fecha: 13/02/1981    Fecha publicación BOE: 24/02/1981

    Ver original (Referencia BOE-T-1981-4525)

    Comentario

    Del texto de dicha Sentencia se desprende que la libertad de cátedra es una de las consecuencias del reconocimiento constitucional de la libertad de enseñanza. La libertad de cátedra también es proyección de la libertad ideológica y del derecho a difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones de los docentes en el ejercicio de su función. Considera la libertad de cátedra como una "libertad frente al Estado o, más generalmente, frente a los poderes públicos". Ésta "implica, de una parte, el derecho a crear instituciones educativas (artículo 27.6) y, de otra, el derecho de quienes llevan a cabo personalmente la función de enseñar, a desarrollarla con libertad dentro de los límites propios del puesto que ocupan (artículo 20.1.c)" (FJ 7), de modo que el contenido de la libertad se verá modulado en función de la naturaleza del centro docente. Más adelante, el Tribunal afirma que el derecho de establecer un ideario educativo en los centros privados "forma parte de la libertad de creación de centros" (FJ 8).

    "Aunque tradicionalmente por libertad de cátedra se ha entendido una libertad propia sólo de los docentes en la enseñanza superior (...), resulta evidente, a la vista de los debates parlamentarios, (...) que el constituyente de 1978 ha querido atribuir esta libertad a todos los docentes, sea cual fuere el nivel de enseñanza en el que actúan y la relación que media entre su docencia y su propia labor investigadora?.

    En los centros públicos de cualquier grado o nivel la libertad de cátedra tiene un contenido negativo uniforme en cuanto que  ?habilita al docente a resistir cualquier mandato de dar a su enseñanza una orientación ideológica determinada" (FJ 9). El contenido positivo de esta libertad es amplio en el nivel educativo superior, y "va disminuyendo" de manera gradual en los niveles inferiores, puesto que, por un lado, la "autoridad competente" fijará el contenido mínimo de las enseñanzas a través de los planes de estudios, y determinará el "elenco de medios pedagógicos" que puede utilizar el profesor; y por otra parte, el profesor "no puede orientar ideológicamente su enseñanza con entera libertad" (FJ 9).

    En el Voto Particular del magistrado señor Tomás y Valiente se hace hincapié en la doble vertiente de la libertad de cátedra: por un lado, es una libertad personal, por otro, una garantía institucional (apartado 12).

  • Sala Segunda. Sentencia 217/1992, de 1 de diciembre. Recurso de amparo 110-1990. Profesores de la Universidad de Sevilla contra arts. 129.2 d) y 237.2 de los Estatutos de la Universidad de Sevilla, así como contra Sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo. Supuesta vulneración de los derechos a la libertad de cátedra, a la igualdad y al acceso de las funciones y cargos públicos.


    Procedimiento: Recurso de amparo    Decisión: Sala Segunda. Sentencia
    Recurso: 110-1990
    Sentencia: 217/1992   [ECLI:ES:TC:1992:217]

    Fecha: 01/12/1992    Fecha publicación BOE: 23/12/1992

    Ver original (Referencia BOE-T-1992-28353)

    Comentario

    El TC dice en esta Sentencia que el ejercicio de la libertad de cátedra otorga la "posibilidad de expresar las ideas o convicciones que cada profesor asume como propias en relación con la materia objeto de enseñanza" (FJ 2).

    La conjunción entre libertad de cátedra y autonomía universitaria "depara y asegura un efectivo ámbito de libertad intelectual sin el cual encontraría graves dificultades la creación, el desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura, que es lo que constituye la última razón de ser de la Universidad" (FJ 2). Sin embargo, "aunque la organización y el funcionamiento de las Universidades constituya la base y la garantía de la libertad de cátedra (ATC 42/1992), esto no significa que los centros docentes queden desapoderados de las competencias legalmente reconocidas para disciplinar la organización de la docencia (ATC 457/1989) y que no puedan regular la prestación del servicio público de la educación superior del modo que juzguen más adecuado (ATC 817/1985), siempre que respeten, claro es, el contenido esencial de la referida libertad de cátedra. La regulación de la función examinadora entra cabalmente en esa facultad de autoorganización de los centros docentes, sin que con ello se vulnere la libertad de cátedra" (FJ 2).

    El Tribunal distingue claramente entre la labor de enseñar y la función de examinar: "siendo perfectamente deslindable la labor de enseñar y la función de examinar (...), sin que ésta sea consecuencia necesaria de aquélla, nada justifica que el derecho a la libertad de cátedra alcance o se extienda también a esa función examinadora, en el sentido de corresponder ineludiblemente a quien examina la fijación del temario sobre el que deba versar la prueba o el examen" (FJ 3).

  • Sala Primera. Sentencia 212/1993, de 28 de junio. Recurso de amparo 1398-1990. Contra Acuerdo de la Comisión Electoral de la Facultad de Derecho de Valladolid, sobre denegación al actor de la condición de elector y elegible en elecciones a representantes de Catedráticos de Universidad en la Junta de la Facultad, y contra Sentencia de la Sala Tercera del Tribunal Supremo revocatoria de la dictada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del T.S.J. de Castilla y León (Valladolid). Supuesta vulneración de los derechos reconocidos en los arts. 24.1, 20.1, 23.2 y 27.7 de la C.E.: cuestión de legalidad.


    Procedimiento: Recurso de amparo    Decisión: Sala Primera. Sentencia
    Recurso: 1398-1990
    Sentencia: 212/1993   [ECLI:ES:TC:1993:212]

    Fecha: 28/06/1993    Fecha publicación BOE: 02/08/1993

    Ver original (Referencia BOE-T-1993-20101)

    Comentario

    En esta Sentencia, el Tribunal Constitucional insiste en que la libertad de cátedra tiene un contenido predominantemente negativo, especificando que los profesores deben tener la posibilidad de expresar sus ideas o convicciones en su materia concreta. "No obstante, no hay que olvidar que la dimensión personal de la libertad de cátedra presupone y precisa de una organización de la docencia y de la investigación que la haga posible y la garantice, de tal manera que la conjunción de la libertad de cátedra y de la autonomía universitaria, tanto desde la perspectiva individual como desde la institucional, hacen de la organización y funcionamiento de las Universidades la base y la garantía de la libertad de Cátedra". Esta conjunción "incluye la participación de los profesores en los órganos de gobierno de la Universidad, lo que no implica (...) que todo profesor universitario pueda exigir, al margen de los requisitos que establezcan las leyes, la participación en órganos universitarios" (FJ 4).

  • Sala Primera. Sentencia 179/1996, de 12 de noviembre. Recursos de amparo 420-1994 y 434-1994 (acumulados). Contra Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional recaída en un recurso contencioso-administrativo. Supuesta vulneración de los derechos a la autonomía universitaria y a la libertad de cátedra.


    Procedimiento: Recurso de amparo    Decisión: Sala Primera. Sentencia
    Recurso: 420-1994 y 434-1994
    Sentencia: 179/1996   [ECLI:ES:TC:1996:179]

    Fecha: 12/11/1996    Fecha publicación BOE: 17/12/1996

    Ver original (Referencia BOE-T-1996-28058)

    Comentario

    En esta sentencia se analizan algunos posibles conflictos entre la libertad de cátedra y la autonomía universitaria: "los derechos de los arts. 20.1c) y 27.10 de la Constitución, lejos de autoexcluirse se complementan de modo recíproco. El derecho a la autonomía universitaria garantiza un espacio de libertad para la organización de la enseñanza universitaria frente a ingerencias externas, mientras que la libertad de cátedra apodera a cada docente para disfrutar de un espacio intelectual propio y resistente a presiones ideológicas, que le faculta para explicar, según su criterio científico y personal, los contenidos de aquellas enseñanzas que la Universidad asigna, disciplina y ordena" (FJ 6).

    En consecuencia, "corresponde a cada Departamento, a través de su respectivo Consejo, valorar su carga docente, y distribuirla, dentro de la legalidad, con arreglo a criterios académicos y necesidades"  (FJ 5). Si la decisión fuese arbitraria, de modo que se relegue injustificadamente a un profesor, entonces sí se trataría de una violación de la libertad de cátedra: "No cabe descartar que, en ocasiones, el derecho fundamental del art. 20.1, c) de la Constitución, pueda resultar vulnerado como consecuencia de decisiones arbitrarias por las que se relegue a los profesores, con plena capacidad docente e investigadora, obligándoseles injustificadamente a impartir docencia en asignaturas distintas a las que debieran corresponderles por su nivel de formación" (FJ 7). Por tanto, es necesario el control jurisdiccional de estas medidas en caso de conflicto.

Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado

Avda. de Manoteras, 54 - 28050 Madrid